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Hidrocefalia

Hidrocefalia en adultos: una condición que se confunde con el envejecimiento

Problemas de memoria, dificultad para caminar y pérdida del control urinario pueden parecer consecuencias normales de la edad. En algunos adultos mayores, la causa es una hidrocefalia tratable.

24 feb 2026 7 min
La hidrocefalia es una condición caracterizada por la acumulación excesiva de líquido cefalorraquídeo dentro del cráneo. Aunque es más conocida en recién nacidos, también puede presentarse en adultos, incluyendo personas mayores, y con frecuencia sus síntomas se atribuyen erróneamente al proceso normal de envejecimiento, lo que retrasa el diagnóstico y el tratamiento. El líquido cefalorraquídeo es un fluido que circula alrededor del cerebro y la médula espinal, cumpliendo funciones de protección y nutrición. En condiciones normales, se produce, circula y reabsorbe de manera equilibrada. Cuando este equilibrio se altera, ya sea por una obstrucción en su circulación, una disminución en su reabsorción o, con menor frecuencia, una producción excesiva, el líquido se acumula y ejerce presión sobre las estructuras cerebrales. En adultos mayores, la forma más frecuente es la hidrocefalia normotensiva, también llamada hidrocefalia de presión normal. A pesar de su nombre, en esta condición la presión del líquido cefalorraquídeo puede fluctuar, aunque en muchas mediciones se registre dentro de rangos normales. Su presentación clínica se distingue por una tríada de síntomas: alteraciones en la marcha, deterioro cognitivo y pérdida del control urinario. Las dificultades para caminar en estos pacientes no son las típicas de un dolor articular. Se caracterizan por pasos cortos, arrastre de pies, inestabilidad y sensación de que los pies están pegados al suelo. Este patrón puede confundirse con problemas ortopédicos o con enfermedades neurológicas degenerativas como el Parkinson. El deterioro cognitivo asociado se manifiesta principalmente como enlentecimiento del pensamiento, dificultad para procesar información y problemas de memoria, especialmente en la recuperación de información reciente. A diferencia de otras formas de demencia, estos cambios pueden ser parcialmente reversibles si la hidrocefalia se trata de forma oportuna. La pérdida del control urinario, con urgencia miccional o escapes involuntarios, suele aparecer en etapas más avanzadas y con frecuencia se atribuye únicamente a factores urológicos, sin considerar una causa neurológica. El diagnóstico se realiza mediante estudios de imagen, principalmente tomografía computarizada o resonancia magnética, que permiten visualizar el tamaño de los ventrículos cerebrales y evaluar la distribución del líquido cefalorraquídeo. En algunos casos se realizan pruebas adicionales, como la punción lumbar con extracción de líquido, para evaluar si existe mejoría temporal de los síntomas tras el procedimiento, lo que puede orientar sobre la respuesta esperada al tratamiento. El tratamiento de la hidrocefalia normotensiva consiste en la colocación de un sistema de derivación, un dispositivo que permite drenar el exceso de líquido hacia otra cavidad del organismo donde pueda reabsorberse. Cuando el diagnóstico es correcto y el procedimiento se realiza en el momento adecuado, muchos pacientes experimentan una mejoría significativa en su capacidad para caminar y en su función cognitiva. Reconocer estos síntomas como posiblemente tratables, en lugar de aceptarlos como inevitables con la edad, es el primer paso para dar acceso a un diagnóstico y a una opción de tratamiento que puede cambiar de manera importante la calidad de vida del paciente.